Estudiar el polvo interestelar –formado por diminutas partículas de materia sólida que flotan en el espacio–, que, lejos de ser un simple residuo cósmico, “es una pieza esencial del rompecabezas que da origen a las estrellas, los planetas y, en última instancia, a las condiciones que hacen posible la vida, juega un papel clave para entender la evolución del universo”, dijo a La Jornada Ary Rodríguez González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El polvo influye en el colapso de las nubes de gas –donde hay elementos como el hidrógeno y monóxido de carbono–, que abundan en los brazos espirales de las galaxias, y dan origen a nuevas estrellas y sistemas planetarios. Sin este polvo, la cantidad de estrellas y planetas en

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