El interior de Marte no presenta capas lisas y ordenadas como se ha ilustrado históricamente; en realidad, es una amalgama irregular de rocas que refleja su turbulento pasado. La investigación, publicada en Science y basada en datos de la misión InSight de la NASA, evidencia que el manto marciano conserva fragmentos antiguos que datan de los primeros 100 millones de años del planeta.

Durante su formación hace 4.500 millones de años, Marte fue golpeado por objetos gigantescos que liberaron suficiente energía para derretir grandes zonas del planeta en océanos de magma. A medida que estos se enfriaron, quedaron atrapados fragmentos de distinta composición química, creando un manto irregular y preservado, a diferencia de la Tierra, donde la tectónica de placas recicla constantemente corteza

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