Por Rafael Briceño

C HETUMAL, MX.- “Esta no es una reunión para celebrar, sino para reflexionar sobre una herida que infligió la Décimo Séptima Legislatura a nuestra memoria colectiva, a nuestra identidad y a nuestro patrimonio histórico al tomar la decisión de retirar de la plaza cívica del Poder Legislativo el asta bandera y la estatua de Don Andrés Quintana Roo, bajo el argumento de construir un comedor para beneficio de los trabajadores del Congreso, aun a costa del daño al patrimonio cultural que alberga la casa del pueblo”, afirmó Georgina Marzuca Fuentes, presidenta del Consejo Ciudadano de Chetumal, durante el evento protocolario donde la Décimo Octava Legislatura cumplió con la ordenanza federal de restituir el daño ocasionado.

“Lo que no entendieron en ese momento es que no sólo se movieron símbolos de piedra y metal, sino que se lastimó la esencia de lo que somos como pueblo y el daño patrimonial fue evidente; pero más evidente aún fue la voz ciudadana, que se levantó firme y digna. Más de veinte asociaciones civiles, culturales, sociales y colegios de profesionistas, convocados por el Consejo Ciudadano de Chetumal A.C., emprendieron las acciones legales correspondientes, expresándose en el recinto, en los medios de comunicación, en las redes sociales y ante las autoridades competentes; promoviendo amparos por organizaciones y ciudadanos que aman esta tierra… y valió la pena la lucha legal, porque el esfuerzo rindió frutos”, señaló.

Ante la presencia de la secretaria de Gobierno, Cristina Torres; el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo), Jorge Sanén Cervantes, entre otros, Marzuca Fuentes destacó que esta lucha jurídica permitió lo que parecía imposible: que el asta bandera y la estatua de Don Andrés Quintana Roo vuelvan a ocupar el sitio que por derecho histórico les corresponde en la plaza cívica del Congreso. “Es una demostración de que los ciudadanos organizados podemos y debemos participar en las decisiones que nos afectan de una u otra forma, y es la constatación de que el pueblo y sus instituciones pueden trabajar en conjunto, salvar sus diferencias y entregar buenos resultados”.

Insistió en la necesidad de que la sociedad permanezca unida y firme en la defensa de la historia, identidad y patrimonio cultural, libre de colores partidistas y de intereses circunstanciales. “Los símbolos que nos legaron nuestros abuelos y padres no son ornamentos, son pilares de nuestra memoria y de nuestro ser colectivo. Al defenderlos, defendemos también nuestro derecho a una historia digna y a un futuro con identidad. Quintana Roo es de todos aquellos que amamos nuestra patria chica. La identidad y el patrimonio cultural son cosas intangibles, invisibles si se quiere, pero también símbolos y sentimientos poderosos, capaces de crear una conciencia colectiva que puede y debe ser parte de las decisiones, en lugar de conformarse con mirar cómo van sucediendo las cosas a nuestro alrededor”.

Finalmente, aseguró que la sociedad quintanarroense es vigilante, crítica y responsable del buen ejercicio de los gobiernos municipales, estatales y federales. “Porque los pueblos que no defienden su historia terminan perdiendo su destino, su rumbo y la memoria histórica que nos da la identidad y el orgullo de ser ciudadanos quintanarroenses”, concluyó. (Noticaribe)