Durante décadas, el cabello rizado fue un rasgo que millones de colombianos sentían la necesidad de ocultar o alisar. La dificultad para manejarlo, junto con los ideales de belleza eurocéntricos, impulsaron el auge de tratamientos de alisado que prometían “domar” la textura natural. Hoy, esa tendencia está cambiando. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en Colombia hay más de 4,67 millones de personas que se identifican como afro, negro, raizal o palenquero, quienes tienen el cabello crespo o rizado, lo que representa el 9,3 % de la población nacional, una diversidad étnica que ha comenzado a reivindicar su herencia también a través del cabello.

Este cambio cultural ha transformado las tendencias de belleza, que ahora valoran la autenticidad y la con

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