La tranquilidad del mar fue una de las primeras cosas que lo sorprendió. Cuando Francisco Catril llegó a Qatar en 2021, la diversidad de los paisajes lo dejó atónito: el viento moviendo la arena del desierto, la arquitectura moderna y la calma de las aguas qataríes. Junto a esa quietud, tuvo otra impresión imposible de ignorar: la temperatura. Doha se caracteriza por tener climas primaverales o un verano muy caluroso, por lo que aprender a convivir con ese clima fue parte de su proceso de adaptación.

Así como él, Ana María Reischel también llegó a la capital qatarí con su familia para comenzar una nueva vida. Pensó que el cambio sería temporal, pero cerca de diez años después, ha sumado rutinas, amistades y proyectos que la conectan tanto a Chile como al resto de comunidades multicultural

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