Escribo esta crónica terminando de hacer las maletas y preparada para volver a Madrid y a retomar el trabajo. Han sido unas vacaciones yo diría que perfectas. Llegué a el 21 de julio, agotada y sin querer pensar en nada que no fuese desconexión y hacer lo que realmente me apeteciera cada día, eso sí, deseando aprovechar mucho el mar y el sol.

Adoro estar tumbada al sol, bañándome a cada rato... Abandonarme al «dolce farniente», comer rico –todo lo que me gusta sin pensar si engordo o dejo de engordar–, y solo disfrutar. Es lo más importante.

Así llegó el 1 de agosto, fecha de mi cumpleaños. Una fecha que adoro y me hace dar gracias a Dios por un año más, un año lleno de alegría de vivir y repleto de proyectos nuevos. Pienso hasta cuándo seguiré teniendo esta fuerza y vitalidad, hasta

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