En una Premier League marcada por la intensidad y el recambio constante, los ojos vuelven una y otra vez hacia Mohamed Salah .

A los 33 años, mientras tantos colegas ven cómo la velocidad y la potencia comienzan a ceder, el egipcio esquiva el reloj y sigue en la cima. No es magia, ni azar: detrás de cada desborde y festejo hay una rutina casi obsesiva, tecnología de vanguardia, alimentación precisa y una cabeza entrenada para no perder nunca el foco.

El inicio de temporada encontró a Salah como siempre: protagonista. Anotó ante el Bournemouth y ratificó su condición de referente, mientras un nuevo reconocimiento llegaba a sus manos: fue elegido, por tercera vez, como Jugador del Año por la Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra, algo inédito en la historia d

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