Comenzó con un gesto simple, pero poderoso: la entrega, casa por casa, de 180 regalos. No fue solo un obsequio, fue la confirmación de que cada niño y niña es valioso, es una parte fundamental de la comunidad.

“Ver sus sonrisas hoy es la mejor recompensa al enorme esfuerzo de organizar todo”, confiaron desde la comuna sobre esta jornada, resumiendo el sentir de un pueblo volcado en sus más pequeños.

Pero la celebración no terminó ahí ya que el domingo 24, el gimnasio comunal seo se convirtió en un gran parque de diversiones.

Los chicos pudieron saltar en inflables y camas elásticas, desafiarse en el metegol y posar con sus personajes favoritos, que cobraron vida para la ocasión.

La jornada también fue un espacio para dejar volar la imaginación ya que el personal de la Biblioteca Popula

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