Los uniformados notaron que el hombre, en ese momento denunciante, comenzó a expresar contradicciones en el relato. Al ser confrontado por los investigadores, terminó confesando que todo había sido inventado.

El hombre reconoció que la verdadera razón era una deuda que no podía afrontar y que, en un intento desesperado por justificar la falta del dinero, había simulado el robo.

Incluso, en medio de la presión, aseguró que durante el supuesto asalto se encontraba acompañado por su esposa e hija en Presidencia Roque Sáenz Peña. Sin embargo, cuando se le advirtió que ellas serían demoradas para corroborar la versión y que podría enfrentar una causa por “falso denunciante”, desistió y admitió la farsa.

Las autoridades iniciaron actuaciones por el hecho y recordaron que este tipo de conducta

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