No era la forma de terminar. El 15 de diciembre de 2024, parado en la mitad de la cancha del estadio Pascual Guerrero de Cali, Adrián Ramos lloró. No solo por perder la final de la Copa Betplay contra Atlético Nacional en su casa. Tampoco como consecuencia de los desmanes de la tribuna sur, desde donde hinchas lanzaron pólvora hacia el terreno de juego y acabaron con la silletería.
Las lágrimas de Adrián, aunque motivadas en parte por esas situaciones, fueron porque esa era su última noche como jugador de América, el equipo de su vida, el cuadro en el que se formó y debutó en 2004, cuando era un joven lleno de ilusiones que salió de Santander de Quilichao, en Cauca, hasta Cali con la ilusión de ser futbolista.
Algunos hinchas, los que no perdieron la cabeza tras la derrota con Na