En mayo, cuando Lydia acudió al juzgado a pedir el internamiento en un centro de salud mental de su hijo Héctor, que padece esquizofrenia con trastorno de personalidad, le preguntaron si le tenía miedo y respondió que no. “Dije que le tenía respeto, pero no miedo”. Hoy, admite, su declaración sería muy distinta. “Le tengo miedo, miedo por mí y por mi marido, que se interpone cuando me ataca” , admite. Y ese miedo ha crecido en las últimas semanas hasta convertirse en pánico.

Desde mayo, Héctor, que tiene 37 años, está ingresado en el Hospital General, pero desde Psiquiatría ya han preavisado a la familia de que le darán el alta próximamente porque el General es un hospital de agudos y no de crónicos. No debería ser un problema, porque un juez dictaminó su ingreso

See Full Page