Como el lector recordará, el comienzo de la novela más famosa de Vladimir Nabokov dice así: “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta”. Un juego erótico-fonológico, un modo de nombrar al objeto del amor y a la vez anticipar el motivo de un relato. Hitchock se habría puesto el dedo sobre los labios, para silenciar al narrador de la novela. Pero una cosa es condensar y otra muy distinta el modo en que una voz lo dice todo de antemano. De antemano sabemos que el enigma solo es el modo en que la fascinación del lenguaje se despliega.

Cuando, por pura casualidad, leí esa palabra, Ecdótica, algo, una pequeña felicidad, so

See Full Page