Desde 1950 existen estudios de sexólogos y biólogos que confirman la existencia del orgasmo fingido y cuestionan sus razones.

Hay muchos motivos que pueden llevar a fingir un orgasmo. Sin embargo, para poder reconocer el placer personal es importante comunicar qué nos gusta y qué no. Fingirlo desorienta más a la pareja sobre dónde está realmente el placer y cómo expresarlo de forma adecuada.

A nivel cultural, se popularizó con la actriz Meg Ryan en la película “Cuando Harry conoció a Sally”, donde finge un ruidoso orgasmo en un restaurante . Para entonces, ya se consideraba algo habitual, y esa percepción no ha cambiado demasiado.

Según un estudio de Innerbody, que encuestó a más de 1.110 personas de todas las generaciones (X, Millennials y Z) y distintos estados civiles (casado

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