Gaza/Jerusalén, 30 ago (EFE).- Sobre una cama del hospital Naser de Gaza, vestida solo con un pañal, los ojos de Najah, que no llega a los dos años, sobresalen en una cara enflaquecida por el hambre. No tiene músculo ni grasa en el cuerpo y su abdomen está hinchado por la falta de proteína.
Najah es una de los ocho niños ingresados en este centro por desnutrición, que se unen a las decenas de pacientes tratados por hambre en cuatro hospitales más del norte, centro y sur del enclave palestino con los que ha contactado EFE, cuyos médicos detallan una situación “catastrófica”, donde la falta de proteínas y vitaminas los está llevando a la muerte.
Todo ello en una situación calificada por la ONU de hambruna en zonas del norte de Gaza, a causa del bloqueo que impone Israel a la entrada de ali