China ha dado un paso histórico en la transición hacia energías limpias al inaugurar la primera planta termosolar de doble torre del mundo. Ubicada en el desierto de Gobi, dentro del condado de Guazhou, en la provincia de Gansu, la instalación forma parte del Proyecto Guazhou, un complejo energético que integra fuentes solar térmica, fotovoltaica y eólica con una capacidad conjunta de 700 megavatios (MW).
Este desarrollo, impulsado por la empresa Hengji Energy, posiciona al gigante asiático a la vanguardia de la innovación tecnológica en generación de energía renovable. Con esta central, no solo se logra diversificar la producción, sino también garantizar un suministro constante de electricidad mediante sistemas de almacenamiento térmico avanzados.
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