“No hay series desconocidas y, por supuesto, la teoría de que Maruja Mallo pintó “cuadros A” (los buenos y auténticos) y “cuadros B” (los que hacía para vivir), teoría que he escuchado hasta en Buenos Aires, no tiene ningún fundamento. Conociendo la autoexigencia de Maruja hacia su obra, de compleja y lenta elaboración tanto intelectual como material, es impensable que hubiera realizado cuadros de segunda ”. La frase, enunciada con convicción, es del español Guillermo de Osma , dueño de la galería de igual nombre, escritor e historiador del arte, autor, entre otros, de Maruja Mallo en Argentina: más luces que sombras y de su Catálogo Razonado , quien ha dedicado buena parte de su tiempo a exhibir e investigar la obra de la artista.
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