“Nunca van a terminar, ahí hay de todo, si buscan bien encuentran y ojalá que sean sus familiares porque está canijo no saber dónde están, no tienes ni a quién rezarle o quien llorarle”, sentencia don Concho, un ejidatario que tiene su parcela ubicada en medio de la Sierra de Guadalupe, en los límites de la alcaldía Gustavo A. Madero y el municipio mexiquense de Tlalnepantla , quien dice ser testigo mudo y sordo de lo que ahí sucede.

En ese punto se reunieron madres buscadoras , “solidarios” (gente que se acerca a ayudar en los rastreos), policías de las tres esferas de gobierno y bomberos , como parte de la tercera jornada de búsqueda que organizaron colectivos buscadores y la Comisión de Búsqueda a nivel federal, y que en los próximos días irá al Cerro del Chiquihui

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