Steve Hicks tiene 70 años y soporta el dolor de varios cánceres en su cuerpo, desde el riñón hasta la piel. Además, ha desarrollado varias neuropatías y diabetes. Antes de jubilarse, fue trabajador nuclear. Su médico le dijo claramente que sus afecciones tenían que ver con la radiación a la que estuvo expuesto.
Durante más de tres décadas, Steve trabajó en la planta nuclear Y-12 , una de las instalaciones más importantes del programa atómico de Estados Unidos. De allí salió parte del uranio enriquecido que, en los años 40, sirvió para fabricar la bomba lanzada sobre Hiroshima. Él recuerda con crudeza cómo transportaba aquel material sin apenas protección: " Cargaba uranio enriquecido sobre mi pecho, con mis brazos, sin apenas protección ".
Hasta el año 2000, los protocolos de seguri