Por un par de días, el dulce y terroso aroma del cacao se mezcló con la brisa tibia del Centro de Convenciones. Y no era casualidad: Palmira, tierra fértil y de tradiciones agrícolas profundas, fue el epicentro del Primer Festival Regional Cacaotero Vallecaucano, ‘Oís’.

Se trata de un evento que reunió a campesinos, técnicos, investigadores y emprendedores, sino que logró algo más difícil: hacerlos dialogar, saborear, recordar y proyectar un futuro en torno a un fruto que quiere cambiar la historia del campo vallecaucano.

’Oís’, un llamado que brotó de la tierra

El nombre del festival, ese ‘Oís’ tan vallecaucano, más que un título fue una invitación directa, cálida y sencilla: a escuchar el campo, a mirar con nuevos ojos el cacao y a darle el lugar que merece en los planes de desarrollo

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