En Canarias, muchos de los nombres que hoy siguen sonando con fuerza tienen su origen en tiempos anteriores a la conquista.
Nombres que han estado envueltos en un halo de mito y de historia, asociados a episodios que la memoria popular ha mantenido vivos durante siglos.
Entre ellos destaca el de una princesa lanzaroteña cuya figura se sitúa en la frontera entre lo histórico y lo legendario. Los filólogos han tratado de descifrar su significado y, según Ignacio Reyes, su raíz podría traducirse como “lívida” , un apelativo que encajaría con la imagen de una joven de tez clara a la que muchos consideraron hija ilegítima del marino Martín Ruiz de Avendaño .
La sospecha sobre su origen fue tal que tuvo que someterse a la prueba del humo , de la que salió indemne para demostrar su