La sincronía entre natación, danza y gimnasia de ocho jóvenes, concentración absoluta y el dominio de la respiración bajo el agua se conjugaron en un verano memorable e histórico en París 2024. Fue ahí donde Daniella Ramírez brilló junto al equipo de natación artística de Estados Unidos para colgarse una medalla de plata olímpica, la primera presea para el país en esta disciplina en dos décadas.

Pero tras la gloria, llegó un vacío inesperado para varias de ellas, incluyendo a Ramírez.

“Fue alcanzar un nivel muy, muy alto y luego volver a la normalidad, lo cual supuso un gran cambio para mí”, confiesa Ramírez, una estudiante de arte en UCLA, criada en Miramar, Florida. “Perder compañeras, adaptarme a un nuevo equipo… fue bastante difícil”.

La rutina de la piscina exige más que fuerza fís

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