La pérdida de la falange de un dedo por un mordisco mientras realizaba una intervención en Garrucha es la última agresión a un Guardia Civil en Almería este verano, pero no la única. Hace apenas unos días en Roquetas de Mar un individuo arremetía contra dos agentes cuando era identificado en las inmediaciones del domicilio de su exmujer y en una situación parecida otro agente recibía el rodillazo de un presunto agresor sexual en Pulpí. También es reciente la agresión a dos efectivos que intentaron evitar una reyerta con armas blancas en Vícar o el ataque de un detenido a otra pareja de la benemérita mientras realizaba un traslado en un furgón policial. Una larga lista de incidentes, algunos de gravedad, con fracturas de mandíbula, lesiones oculares y otras heridas que han aumentado hasta «

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