
Alberto Núñez Feijóo ha inaugurado el curso político de su formación amarrado al mantra de que su turno ha llegado ya. El líder del PP ha elegido la localidad pontevedresa de Cerdedo-Cotobade para dar el pistoletazo de salida a un reinicio político que promete más de lo mismo: crispación, negación de la legitimidad del Gobierno y nula voluntad de acuerdo. Como si preparase el turrón para su primera navidad en Moncloa, el político gallego pronostica que los próximos cuatro meses serán “determinantes para el futuro”: “El cambio está listo”
Feijóo asegura no tener ansiedad por relevar a Sánchez pero sus palabras van en sentido contrario: “Será un curso político más largo o más corto. No lo sé. No bajéis la guardia. El Gobierno es pasado”. Y es que el dirigente conservador sale de sus vacaciones con la misma consigna con la que se ha desempeñado desde el inicio de la legislatura: asegurar que el Gobierno carece de legitimidad. A apenas cincuenta quilómetros de la puerta que conecta su chalé con la playa , el del PP asegura: “Le vamos a devolver España a los españoles”.
Incendios, lluvia y afeitado
El acto de vuelta al cole del PP se ha desempeñado como si fuera una fiesta del Partido Popular de Galicia. La única presencia nacional, la del presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, a quien Feijóo ha agradecido su solidaridad en el envío de medios durante la ola de incendios históricos que han asolado la comunidad durante el mes de agosto. En la misma idea insistió en su discurso previo el presidente gallego, Alfonso Rueda que, afeitado, resumió en la siguiente frase su actual posición en torno a unos incendios que la lluvia de final de agosto ha ayudado a controlar: “Quería sacarme el chaleco y afeitarme la barba porque eso significaba que las cosas iban mejor”.