A sus 21 años, Alberto Pérez se prepara para cumplir un sueño que muchos chicos de su edad ni siquiera contemplan: dedicarse al campo. Lo tuvo claro desde niño y mientras otros pensaban en ciudades y grandes empresas, él solo se imaginaba entre surcos y tractores . «En una oficina no me veía», confiesa con una sonrisa tranquila, la misma con la que habla de madrugones, tierra y cosechas como quien habla de un futuro que, por fin, empieza a labrarse.

«Siempre lo tuve claro, y aunque mi madre me animó a que probara otras cosas, el campo es donde siempre he querido estar», relata este joven de Gomecello . Alberto, su padre, con muchas más horas de cosechadora a sus espaldas, también fue claro con él. «Me dijo que ya sabía lo que era el campo y que si realmente era lo que yo quería que

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