En Francia, la sensación es la de que el Gobierno manda: en la tuberculosis bovina, por ejemplo, con la nueva flexibilización. O en la dermatosis, con normas claras y cierre o apertura de la exportación. Puede gustar o no lo que hace (porque con esta enfermedad llevan desde junio y son 103 brotes), pero se sabe quién manda.
En España, esto viene a ser que mandan 17 y cada uno, con los criterios que le parecen más convenientes. Unos se lanzan y otros les miran y luego, deciden. Esto es lo que ocurre con la dermatosis, por ejemplo.
Con la tuberculosis, Francia (con estatus de país libre) acaba de flexibilizar las medidas para no sacrificar tantos rebaños completos. Lo hace con la subida del mínimo de animales positivos que permiten que el sacrificio sea selectivo y no total. En España, al

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