Para algunos, hacerse mayor es encajar la realidad. Para otros, será ignorarla, o negarla. O huir, o incluso reírse de ella. Cada uno toma sus decisiones con mayor o menor fortuna. Primero eliges el restaurante, luego pides los platos. La factura siempre llegará al final. Tenemos que asumir que cuando envejecemos –aunque a veces aumente nuestra claridad de análisis–, empezamos a añadir pegatinas de ITV a nuestro chasis corporal. Y aceptarlo con humor y serenidad. En Cuba funcionan todavía magníficos autos de antes de la revolución, llamados almendrones o haigas , que, reparados de una manera casera, se siguen desplazando. Vivir es moverse e ir reparando averías.

Por una parte, gestionamos lo físico y su desgaste. Pero el desafío real es asumir la verdad acumulada con lucidez y sin exc

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