Sabemos que todo gobierno desea y promete establecer nuevas políticas para la descentralización administrativa del país, pero el propósito siempre es más pequeño que el anhelo regional.
Esta y la futura administración, deben asumir y reconocer que Aysén necesita mucho más que buena voluntad para poder desarrollarse al menos en igualdad de condiciones con otros territorios. Aysén requiere de mayor inversión pública, porque aunque se busque con nuevas estrategias o leyes de excepción, la privada está aún muy lejos de al menos acercarse a la estatal, y ese solo detalle, deja en evidencia lo complejo que resulta desarrollar esta zona austral.
Incluso con el plan de zonas extremas, aún hay brechas profundas que no hacen más que dejar en evidencia nuestro rezago respecto al resto del país.
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