A la espera de la posible integración de EM&E, tiene en el radar 20 posibles adquisiciones; tras comprar Hispasat, ha lanzado un fondo de hasta 200 millones para aeroespacial, ciberseguridad o defensa
Indra aprueba la compra de Hispasat y renueva parte del consejo: “Este crecimiento no es casual”
Indra suma ya con Hispasat y su filial Hisdesat más de 1.000 millones de euros en compras de empresas de la órbita de defensa desde que en febrero de 2022 comenzó la invasión rusa de Ucrania. Es solo el principio de un plan de adquisiciones con hasta 20 empresas en el radar que incluye la polémica integración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), propiedad del presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano.
A la operación de Hispasat, aprobada este viernes en una junta extraordinaria de accionistas, ya solo le falta el trámite del beneplácito del Consejo de Ministros. El Gobierno, en vísperas de la agresión rusa en suelo ucranio, autorizó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista de Indra, elevar del 20% al 27% su participación, y quiere convertir a esta empresa del Ibex en un gran campeón de defensa. En ese objetivo se enmarca la compra de Hispasat.
Esta operación, que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) autorizó sin condiciones el 17 de octubre, permitirá a Indra reforzarse en la industria espacial europea con el 89,68% de Hispasat (su otro accionista es el Estado a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) y el 50% de Hisdesat, dedicada a ofrecer servicios estratégicos por satélite para clientes gubernamentales en los ámbitos de defensa, seguridad, inteligencia y asuntos exteriores y en la que Indra ya tenía el 7%. Los otros socios de Hisdesat son la estatal Isdefe (adscrita al Ministerio de Defensa, con un 30%), Airbus (también participada por SEPI, 15%) y la ingeniería vasca Sener (5%).
Indra, que condicionó la operación a poder consolidar Hisdesat en sus cuentas, integrará estas dos empresas en una nueva compañía espacial, Indra Space, que aglutinará su oferta civil y militar. La previsión es facturar 1.000 millones en 2030 y posicionar al grupo como referente europeo en el sector espacial y “la empresa europea más integrada en toda la cadena de valor del espacio”. Con este acuerdo, Indra Group cumple el compromiso de su plan estratégico Leading the Future de avanzar en espacio para reforzarse como coordinador del ecosistema español en defensa, aeroespacio y tecnología, con un papel clave en la seguridad y soberanía europea.
La adquisición, por 725 millones, se anunció días después de la llegada de Ángel Escribano a la presidencia de Indra el pasado enero, tras la marcha de Marc Murtra a Telefónica, aunque se llevaba negociando meses con Redeia. La dueña de Red Eléctrica, otra participada de la SEPI (también es su primer accionista, con el 20%), había adquirido Hispasat y el 43% de Hisdesat a finales de 2019 a Abertis (de ACS y la familia italiana Benetton) por 933 millones, en una operación que tardó más de dos años en materializarse.
Al operador de satélites, cuyo consejero delegado desde 2019 es Miguel Ángel Panduro, histórico del sector fichado hace años como consejero por EM&E, puede sumarse en breve la integración del grupo de los Escribano, primer accionista privado de Indra (14,3%). La operación despierta suspicacias por el evidente conflicto de interés del primer ejecutivo de esta empresa y de su hermano Javier, presidente y copropietario de EM&E y también consejero de Indra.
EM&E, que ha experimentado un brutal crecimiento desde 2020 pero tiene un tamaño muy inferior al de Indra (se ha barajado una valoración entre 1.000 y 2.000 millones, mientras la cotizada vale unos 8.100 millones) permitiría al grupo dar un gran salto adelante en la carrera de compras de empresas del sector defensa que ha llevado a cabo en los últimos tres años. Cerca de una veintena de operaciones (sin tener en cuenta las de su filial tecnológica, Minsait) a las que previsiblemente se sumarán más en los próximos meses.
La más destacada hasta Hispasat había sido la entrada, en agosto de 2023, en la vasca Industria de Turbo Propulsores (ITP) con un 9,5% adquirido al fondo estadounidense Bain Capital por 175 millones. Solo este año Indra ha anunciado otras cuatro operaciones. En junio aumentó su participación en el consorcio Tess Defence, que debe fabricar el blindado 8x8 Dragon, un contrato de más de 2.000 millones para Defensa, para convertirse en su primer accionista por 26,34 millones.
En julio, Indra también compró por 3,65 millones la planta de Duro Felguera en Gijón para convertirla “en una de las más modernas fábricas de vehículos militares y carros de combate de Europa” y la filial de drones de Aertec; este año también se ha hecho con el 37% de SPARC, start up especializada en chips de la que se ha convertido en primer accionista.
De 2024 datan las adquisiciones de la malagueña Clue (sistemas electrónicos avanzados para aeronaves) por unos 40 millones, Deimos Space (ex filial de Elecnor), por 25 millones, o la británica Park Air Systems, líder en sistemas de radio tierra-aire y que diseña, fabrica, suministra y da soporte a radios para la gestión del tráfico aéreo en los mercados civil y militar, por 12 millones. A finales de 2022 Indra adquirió por 44 millones Selex, la línea de negocio de gestión de tráfico aéreo del gigante italiano Leonardo, con el que el presidente de EM&E, Javier Escribano, se ve capaz de competir en cinco años si su empresa se integra en Indra.
Nuevo fondo
El grupo acaba de inscribir en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) Indraventures I, un fondo de capital riesgo de hasta 200 millones destinado a invertir en compañías tecnológicas vinculadas a los sectores aeroespacial, de ciberseguridad, defensa y tecnologías emergentes.
Con una duración mínima de 10 años y máxima de 12, el fondo está llamado a competir con Hyperion, lanzado a principios de 2024 por el ex líder del PP, Pablo Casado. Tomará participaciones temporales en empresas no financieras y no inmobiliarias y orientará sus inversiones hacia compañías —principalmente españolas— con tecnología de uso dual (civil y militar) y alto potencial de crecimiento.
En mayo, el consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, afirmó que EM&E es una de las 20 posibles adquisiciones que la compañía tiene en el punto de mira. Entonces se habló de un posible interés por adquirir el grupo italiano Iveco Defence Vehicles (IDV), valorado en 1.000 millones, que no se ha concretado. En septiembre, Indra aseguró que “a día de hoy” no mantenía conversaciones para adquirir la española Oesía, en una operación que algunos medios valoraron en 500 millones. Esta empresa ha copado, junto a la propia Indra o EM&E, parte de la oleada de fichajes de ex militares y antiguos altos cargos protagonizada por el sector en pleno boom del gasto en defensa.
En octubre, Ángel Escribano aseguró que el “objetivo” de Indra es duplicar su tamaño “en los próximos dos años. Estaríamos hablando de valer 14.000 o 15.000 millones de euros. Le veo un recorrido impresionante a la compañía. Llegaremos a un tope de 25.000 o 30.000 millones, que es donde a mí me gustaría ver a Indra. Tenemos esa posibilidad, porque hay condiciones de mercado y, sobre todo, tenemos las ganas de hacerlo”.
En lo que va de año, las acciones de Indra se han revalorizado más de un 160%, aunque han llegado a rozar un 200% de subida durante el pasado mes de octubre. Su cotización se ha desinflado en las últimas semanas, ante la expectativa de un acuerdo de paz en Ucrania. El presidente de Indra aseguró este viernes que la necesidad de reforzar la disuasión en Europa va a seguir siendo una prioridad “independientemente” del fin del conflicto en suelo ucranio. Según Escribano, “este crecimiento no es casual”, sino “consecuencia directa de una estrategia industrial”.
En palabras del ejecutivo, “el mundo que viene es más inestable, más incierto”. “No lo hemos elegido pero sí podemos elegir como hacerle frente”. Y la reciente visita a las instalaciones de la compañía del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, supone el “reconocimiento internacional al ecosistema tecnológico industrial de Indra” y “es reflejo del valor de nuestros productos, de nuestra capacidad y solidez”.

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