Cientos de miles de personas se inscribieron para apoyar la idea de un movimiento encabezado por Jeremy Corbyn y Zarah Sultana, pero Your Party, que celebra estos días un congreso en Liverpool, se ha visto pronto empantanado en disputas internas
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En una reunión inicial para sentar las bases de lo que se convertiría en Your Party, los participantes coincidieron rápidamente en una cosa: dados los clichés sobre las constantes disputas entre los políticos de izquierdas, debían evitar a toda costa caer en el faccionalismo.
Seis meses después, un recinto de Liverpool acoge este fin de semana el congreso inaugural de Your Party entre advertencias de posibles altercados, incluidos invasiones del escenario por parte de miembros descontentos que representan a determinadas corrientes. Se han contratado guardias de seguridad adicionales.
¿Cómo es posible que una iniciativa con tanto potencial y alcance —cientos de miles de personas se inscribieron para apoyar la idea de un movimiento encabezado por Jeremy Corbyn y Zarah Sultana antes incluso de que existiera— se haya visto tan rápida y completamente empantanada en luchas de poder y disputas internas?
La respuesta, ligeramente simplificada, en la que coinciden, al menos en privado, personas de todos los bandos, tiene su origen en las crecientes tensiones entre Corbyn, descrito como indeciso y, en ocasiones, ambivalente ante otra aventura política a sus 76 años, y Sultana, la combativa exdiputada laborista que ha enfurecido a sus compañeros al tomar decisiones importantes de forma unilateral.
Contraste de personalidades
El punto de partida de una división tan profunda que, según fuentes internas, Sultana se ha comunicado durante los últimos tres meses con sus supuestos colegas principalmente a través de abogados, se produjo el 3 de julio, o el “jueves terrible”, como lo llaman algunos. Fue entonces cuando la diputada de Coventry South anunció que dimitía del Partido Laborista y que dirigiría conjuntamente una nueva entidad con Corbyn.
La noticia se produjo tras una reunión de la organización embrionaria celebrada ese mismo día, en la que se discutió la codirección. Sin embargo, había un problema: Corbyn y sus aliados creían firmemente que no se había tomado ninguna decisión.
Su sorpresa ante el hecho consumado de Sultana se comunicó a los medios de comunicación, mientras que un grupo interno de WhatsApp se sumió en un intenso desacuerdo. Corbyn tardó hasta la tarde siguiente en responder públicamente, con un tuit en el que decía claramente que las discusiones “seguían en curso”.
Esto pone de relieve las personalidades contrastadas y a menudo incompatibles de los protagonistas del partido, ya que Sultana creía que la falta de una respuesta firme de Corbyn sobre la codirección era un sí tácito o simplemente decidió empujarlo a ello.
Incluso los aliados de Corbyn dicen que el antiguo líder laborista puede ser difícil de definir, con una aversión al conflicto abierto y una tendencia a, como dice una persona involucrada en el proyecto, “desaparecer en su huerto durante 24 horas sin su teléfono”. “Jeremy puede ser un poco evasivo”, dice uno de sus aliados. Otra fuente involucrada en el proyecto es más directa: “Ese ha sido siempre el problema: no dice nada. Hay toda una industria de 'susurradores de Jeremy' que intentan interpretar lo que quiere decir”.
Una fuente cercana a Corbyn rebate la idea de que haya sido reacio a liderar el partido y afirma que era una decisión que debían tomar los miembros. La idea de que desapareciera en su huerto es, añaden, “una completa tontería”.
“Mucha gente ha dicho muchas cosas sobre mí. Seguiré representando a mi comunidad en el Parlamento y denunciando la desigualdad, la pobreza y la guerra”, dice Corbyn.
Los orígenes
El primer impulso para que Corbyn liderara un nuevo partido de izquierdas se produjo antes de las elecciones generales del año pasado, en las que se presentó como independiente por su escaño de Islington North. Estas propuestas fueron rechazadas. Hay quienes consideran que todavía se muestra un poco reacio, pero Karie Murphy, su jefa de gabinete cuando era líder laborista, y su esposa, Laura Álvarez, le han animado a dar el paso.
Tras las elecciones, Corbyn se encontró de repente como uno de los cinco independientes de izquierdas, junto con Shockat Adam, Adnan Hussain, Ayoub Khan e Iqbal Mohamed, que ganaron escaños urbanos, anteriormente laboristas, con plataformas centradas en Gaza. Dos meses después, formaron conjuntamente la Alianza Independiente.
En ese momento, ya se había empezado a debatir la posibilidad de lanzar un nuevo movimiento político centrado en Corbyn, aunque no necesariamente liderado por él.
Aunque habrá que esperar a que se llegue a un acuerdo sobre el líder o líderes para definir una estrategia de políticas específicas, los participantes en Your Party sostienen que tendrán una voz distinta no solo del Partido Laborista, sino también de los Verdes, centrada en la organización comunitaria, el internacionalismo, la nacionalización y la redistribución.
Este congreso tiene que aportar cierta estabilidad y estructura. No tiene por qué ser perfecto, pero sí necesita eso
Pero desde el principio hubo dificultades. “La primera reunión fue muy desorganizada”, recuerda una fuente. “Empezó tarde porque estaban esperando a que apareciera Jeremy y luego la agenda no dejaba de cambiar”.
Los meses siguientes trajeron avances, como un esbozo de la filosofía del partido, pero también desacuerdos: por ejemplo, los intentos de crear un poderoso cargo de secretario general, considerado como un medio para que Murphy tomara el control.
En esta mezcla un tanto densa llegó Sultana, cuya impactante presencia en las redes sociales refleja a una diputada deseosa de hacer cosas, pero con tendencia a enemistarse con personas que podrían ser aliadas. “Zarah se ha hecho famosa por su carácter combativo y está claro que eso tiene su lugar”, dice un analista. “Pero su diplomacia ha sido sorprendentemente mala. Ha fracasado por completo a la hora de elaborar un plan alternativo o de ganarse a la gente”.
Un aliado de Sultana asegura que ella intentó trabajar de forma colaborativa, pero fue excluida del proceso de toma de decisiones, y que siguió totalmente centrada en el partido y su misión.
Las tensiones
Si la división creada el 3 de julio fue mala, lo peor estaba por llegar cuando Sultana lanzó unilateralmente un portal de afiliados, recopilando gran cantidad de datos y alrededor de 800.000 libras (casi 914.000 euros) en donaciones y cuotas.
Your Party había gastado 13.000 libras (cerca de 15.000 euros) en un sistema de software destinado a este proceso y Sultana tenía previsto utilizarlo para su campaña de afiliación, según ha podido saber The Guardian. Pero sus planes se vieron frustrados cuando los aliados de Corbyn se enteraron y enviaron a un miembro de su equipo a las oficinas de la organización a las 3:00 de la madrugada para cambiar las contraseñas, según afirman las fuentes.
Sultana siguió adelante, utilizando su propio software, lo que provocó la ira de Corbyn. Este acusó a Sultana de crear un “sistema de afiliación falso” que había recaudado dinero y datos sin autorización, y dijo que Your Party había remitido a Sultana a la Oficina del Comisionado de Información, un organismo público. En respuesta, Sultana dijo que estaba consultando a abogados especializados en difamación sobre lo que calificó de acusaciones infundadas por parte de un “club de chicos machistas”.
Desde entonces, las tensiones se han vuelto menos dramáticas, aunque no menos arraigadas. Gran parte del reciente desacuerdo se ha centrado en cómo se puede transferir el dinero de una sociedad matriz creada antes de que existiera Your Party al propio partido, con contrademandas por retrasos y por no comprender los fundamentos del derecho de sociedades.
Posiblemente más perjudicial fue la salida de dos de los diputados independientes, Hussain y Mohamed. El primero arremetió contra lo que calificó de “luchas internas persistentes” y una mentalidad “tóxica, excluyente y profundamente desalentadora”, un resentimiento basado en parte en cuestiones como los derechos de las personas trans.

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