El telescopio Neil Gehrels Swift de la NASA fue una herramienta decisiva para estudiar los fenómenos más extremos del cosmos.

Desde 2004 detectó estallidos de rayos gamma , destellos breves y violentos que surgen cuando mueren estrellas gigantes o cuando dos objetos compactos chocan y liberan más energía que el Sol en toda su vida.

Ese trabajo convirtió a Telescopio Espacial Swift en un observatorio clave. Sin embargo, después de más de dos décadas en el espacio, su órbita descendió hasta un punto crítico.

Sin propulsores para frenarlo, el telescopio enfrentó una reentrada inminente. Su desaparición parecía segura, hasta que la NASA eligió una alternativa poco común : permitir que una empresa privada intentara capturarlo y elevarlo de nuevo a una altitud segura. Esa de

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