En el botiquín de muchas casas hay un medicamento común, la hidralazina , utilizado durante décadas para tratar la hipertensión arterial y la preeclampsia . Millones de personas lo han tomado para mantener su tensión a raya, pero la ciencia acaba de descubrir que podría tener un segundo y poderoso uso: combatir el glioblastoma , el tumor cerebral más común y letal. Este hallazgo, que parecía improbable, abre una nueva e ilusionante vía terapéutica contra una enfermedad con pocas alternativas.

IRB BARCELONA

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Science Advances ha desvelado este potencial oculto. Los investigadores no solo han conseguido entender por fin cómo funciona exactamente la hidralazina, un misterio que persistía pese a su uso extendido, sino que han

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