En su libro La península de las casas vacías (Siruela), del que lleva vendidos más de 100.000 ejemplares, David Uclés cuenta, entre otras historias, el afán de un poeta por coser la sombra a una niña tras un bombardeo durante la Guerra Civil. Es lo bueno del realismo mágico, que hace posibles cosas que le están vetadas a una realidad sin trucos. Seguramente, a Juan Francisco Pérez Llorca, flamante presidente de la Generalitat Valenciana, le habría gustado que el jueves hubiera sido un día sin sombra, que es un fenómeno que se da cuando el sol está en su cenit, para que nadie viera que, como la niña del relato, él también lleva cosida la sombra de Vox a la espalda.

Es más, se diría que el PP escribió su discurso de investidura y Vox se lo pasó a limpio. Son cosas que ocurren cuando un pa

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