En estos días, cuando la conversación pública se llena de encuestas, estrategias y análisis electorales, pareciera que todo gira en torno a lo mismo de siempre: seguridad, economía, crecimiento, pensiones. Temas importantes, por supuesto, pero que dejan fuera algo que en Chile sigue siendo invisible para muchos (incluso para quienes aspiran a liderar el país), como lo son las más de un millón de personas que no tienen acceso garantizado a agua potable.
Sí, más de un millón. Y no están lejos, viven en esta misma larga y angosta franja de tierra. Son familias, niños y adultos mayores que hoy dependen de camiones aljibe, de pozos irregulares o de fuentes contaminadas para algo tan básico como beber, cocinar o lavarse. Y en esta segunda vuelta, cuando tenemos la oportunidad de volver a mirar

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