En Fangchenggang, una ciudad fronteriza donde el tránsito diario de camiones, funcionarios y viajeros define el ritmo de vida, China se prepara para un experimento tecnológico sin precedentes: el despliegue de robots humanoides en operaciones reales. A partir de diciembre, el modelo Walker S2 comenzará a integrarse en tareas que van desde orientar a quienes cruzan la frontera hasta apoyar procesos logísticos y realizar inspecciones en instalaciones industriales.
El proyecto nace de un acuerdo valorado en 264 millones de yuanes —unos 34 millones de euros— firmado entre UBTech y un centro especializado en robótica de Fangchenggang. Su objetivo es claro: poner a prueba a los humanoides fuera del laboratorio, en escenarios complejos como puestos fronterizos, centros logísticos y plantas dedic

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