“Que lo machaque todo el peso de la ley”, expresó un vecino. Hubo que explicarle que no es tan sencillo, si lo atrapan será juzgado por un delito menor y saldrá libre.

Igual da que detengan uno, dos o tres, todos irán a la calle.

La Navidad que imaginó el alcalde de Tucupita, Asnardo Rodríguez Santaella, va dándose con marchas y contramarchas, mientras él pisa el acelerador, otros se resisten. Es fácil pensarlo frustrado, seguro tuvo un ataque de ira.

Lo mismo pasa con el colectivo, nadie tiene el derecho de arruinarle la fiesta a otro y es justamente lo que está ocurriendo,

Como quiera que la plaza de Miranda, el “Precursor”, al fondo de la catedral Divina Pastora tendrá su encendido, pedimos la colaboración a la ciudadanía contribuyendo a identificar quien deshizo la magia, llevándos

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