Eran las 15:30 cuando Reyna Pacheco empujaba, junto a su hermana y su novio, la silla de ruedas de su madre. A su alrededor, el Zócalo se había convertido en una nube de humo, gritos y estampidas. Los oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) avanzaban en formación para replegar a los manifestantes que minutos antes habían derribado las que protegían Palacio Nacional y cientos de personas corrían para escapar.

Reyna y su familia, como decenas de personas que no participaban en los enfrentamientos, trataron de huir por la calle 20 de Noviembre. Pero cuando comenzaron a grabar las agresiones contra otros ciudadanos, un grupo de policías las alcanzó , les arrebataron el celular, las empujaron, golpearon y las amenazaron.

A dos semanas de esos hechos, en entrevista con

See Full Page