Si nos dejamos llevar por la turbopolítica, cada acontecimiento nos lleva a un apocalipsis diario: No hay día en que no estemos rodeados y como Rambo en ‘Acorralados’, hay momentos en que, en efecto, ‘no sentimos las piernas’. En apenas una semana, la corrupción vuelve al primer plano con la entrada en prisión de José Luis Ábalos y de Koldo García.

Hubo un tiempo lejano en que nos creímos que la transición a la democracia había sido modélica. Había un piloto de la transición, unas elites políticas inteligentes que supieron superar los importantes desacuerdos y hasta se hizo un ejercicio de olvido deliberado del pasado, precisamente, para construir un país democrático moderno, europeo y similar a los del entorno. Cincuenta años después es evidente que conseguimos ese modelo de país, pero,

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