La localidad vasca de Guernica vivió ayer un acto histórico de profundo simbolismo. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier , acudió junto a Felipe VI a la localidad vasca y en el que pidió perdón por el bombardeo de la Legión Cóndor nazi en 1937. No se trata de la primera vez que Alemania pide perdón, ya lo hizo Roman Herzog en 1997, pero entonces fue a través de una carta que leyó su embajador en España. Ahora, ha sido un jefe de Estado el que lo ha hecho, in situ, frente al mausoleo de las víctimas.
Sin embargo, para algunas fuerzas políticas el acto fue insuficiente. No por Steinmeier en sí, sino por Felipe VI. El PNV aprovechó la ocasión para marcar una postura muy dura contra el Rey, quien consideran los nacionalistas vascos que también tiene que pedir perdón. El motivo qu

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