Cuatro vidas se perdieron en un instante en la Ruta Nacional 22. El 21 de noviembre la tragedia entre Allen y Fernández Oro conmocionó al Alto Valle y una familia se sumó a la lista del dolor con la pérdida irreparable de sus seres queridos, entre ellos dos niños y dos mujeres.

El intenso tráfico de la “22” no colabora, tampoco su estado y mantenimiento, pero el factor humano fue determinante . Una vez más, el exceso de velocidad y los comportamientos negligentes al volante hicieron estragos.

A una semana del fatal incidente, las heridas siguen abiertas, pero también surge una oportunidad para generar conciencia. “Si se respetara la velocidad segura para circular, se habrían evitado muchos siniestros viales y con seguridad, muertes inútiles en la vía pública”, asegura Marcelino Di

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