Cinco, cuatro, tres, dos, uno… y el éxtasis lumínico hace que miles de personas griten de júbilo como si hubieran escapado de la oscuridad eterna. Esto es lo que se vivió este jueves en León y no, la cuenta atrás no era por la entrada a la cárcel de Ábalos y Koldo, sino por el acto de encendido de las luces navideñas. Y eso que casi coinciden en el tiempo. Las 'parajodas' que tiene la vida: pocos minutos después de que dicha pareja entrara en la prisión de Soto del Real, el alcalde de León –al que amenazaron e intimidaron en su día en una de sus visitas oficiales– pulsaba el botón para que la luz navideña iluminara la plaza de Santo Domingo. Destinos entrelazados, pero con finales muy diferentes. Oscuridad y luz, las dos caras de la política y de la Navidad. Pero volvamos al orgasmo navide

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