El ataque armado de un afgano excolaborador de la CIA contra una pareja de jóvenes integrantes de la Guardia Nacional en Washington, que terminó con la muerte de uno de los agentes, causó conmoción en Estados Unidos y reavivó tres temas políticamente explosivos: el uso controvertido que hace el presidente Donald Trump de los militares dentro del país, la inmigración y el legado de la guerra en Afganistán.

Pocas horas después del tiroteo, el mandatario anunció que suspenderá la migración de “países del tercer mundo” y amenazó con revertir “millones” de visados concedidos bajo el gobierno de su predecesor, el demócrata Joe Biden, en una nueva escalada de su postura antimigratoria.

Según los jefes del FBI, la CIA y el Departamento de Seguridad Nacional, el autor del ataque, Rahmanullah Laka

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