Asociaciones comunitarias convierten en atractivos turísticos los procesos sociales con los que se ha buscado mejorar la calidad de vida de los habitantes de una de las zonas más empobrecidas de la capital colombiana

En Ciudad Bolívar cabe el mundo entero. La localidad del empobrecido sur de Bogotá ha sido por cinco décadas un punto de llegada para miles de personas que han escapado de la violencia o que han migrado buscando oportunidades. Por eso, sus habitantes la llaman una pequeña Colombia. Una que no solo quiere acoger a quienes buscan un futuro, sino a quienes llegan de visita: turistas de todo el mundo, curiosos por conocerla. “Queremos pasar de ser el culo del mundo, a ser la ventana del mundo”, dice Andrea Ochoa, fundadora de la asociación de turismo comunitario Amigos del Turi

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