Hay fechas que pasan casi sin que nos demos cuenta y otras que, aunque parezcan una más en el calendario, cargan una energía particular. El último día de noviembre es una de ellas. No es solo el cierre de un mes: es el final de una etapa que, para muchos, estuvo marcada por el cansancio, las dudas, las decisiones inconclusas y las emociones acumuladas que podemos transformar a través de un ritual .
Por eso, distintas tradiciones energéticas y espirituales coinciden en que el 30 de noviembre es un momento ideal para hacer un ritual de limpieza, liberación y apertura. No se trata de algo mágico en el sentido literal, sino de un acto simbólico que ayuda a poner un punto final consciente y a prepararse, desde adentro, para lo que vendrá en diciembre y en el último tramo del año.
El ritu

MINUTO NEUQUÉN

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