Donald Trump ha dicho que quiere “intentar llegar al cielo”. El polémico primer mandatario norteamericano ha hecho méritos y, solo con lo logrado en el Medio Oriente, podría haber asegurado un cupo en el paraíso. Su mediación para concretar la tregua entre Hamás e Israel y el regreso de todos los secuestrados fue fundamental. Se trataba de una guerra que, para la época en que se coronó el acuerdo, ya llevaba cerca de 60.000 muertos.

El jefe de la Casa Blanca ha dejado claro que tiene otros dos objetivos en el planeta. El primero es en Venezuela, donde desde hace meses ha ejercido una presión militar y psicológica enorme contra el régimen de Nicolás Maduro. Los bombardeos a las lanchas que llevan droga a Estados Unidos, la declaración del cartel de los Soles como grupo terrorista y sus

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