Solo 40 paradeportistas, con nivel de competencia, estaban activos en 2013, el año en que Chile comenzó a dar pasos esenciales para el desarrollo de esta área de fuerte impacto social.

La fecha no es una aproximación antojadiza, sino que corresponde al año en que la Federación Paralímpica, afiliada al Comité Olímpico de Chile (COCh), optó por transformarse en el Copachi, Comité Paralímpico Chileno.

Desde ese momento, de manera casi instántanea, las cifras se dispararon de cinco a 10 disciplinas y de 40 a 200 paradeportistas activos. Fueron tres meses de vértigo que impulsaron al recién creado comité a redoblar sus pasos.

En esos momentos, no existía infraestructura destinada de manera exclusiva al paradeporte a nivel de elite y menos aún para competencias regionales, provinciales o comu

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