Una alerta desesperada, enviada por un hombre que logró escapar de los horrores de la secta judía Lev Tahor y que tiene a un familiar atrapado en sus redes en Antioquia, destapó lo que las autoridades temían: el desembarco silencioso de este grupo extremo en el corazón de Colombia. Su testimonio, contundente y desgarrador, permitió revelar que la secta estaba ejecutando su plan para afincarse en una zona rural del norte del país, moviéndose con absoluta reserva y buscando pasar inadvertida.

Fuentes consultadas por SEMANA confirmaron que fue este sobreviviente, cuyo sobrino sufrió abusos a manos de la organización, quien activó la alarma que llevó a funcionarios de Migración Colombia y del Gaula hasta un modesto hotel de Yarumal el pasado 23 de noviembre. Allí, en ese municipio de 45.000

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