Vórtice

¡Alebrijes!, ¡alebrijes!

El cartonero chilango Pedro Linares López soñó con estos seres fantásticos mientras estaba en coma.

Juan Carlos Talavera

Los alebrijes no nacieron en una película surrealista ni en los imponentes talleres de San Miguel de Allende o de Oaxaca, sino en la mente del cartonero chilango Pedro Linares López (1906-1992), avecindado en la colonia Merced Balbuena, a quien cierto día se le reventó una úlcera gástrica que lo puso en coma y lo sumergió en un mar de alucinaciones.

Dicen que, al despertar, Pedro gritó: “¡Alebrijes!, ¡alebrijes!”, sin que nadie entendiera muy bien sus palabras. Luego le describió a su familia aquellas formas fantásticas de animales mixtos que desfilaron por su mente adormilada por la fiebre y los sedantes.

Es posible que nadie l

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