Por: María del Carmen Jiménez

El 25 de noviembre no es una fecha simbólica: es un recordatorio doloroso sobre la violencia contra las mujeres que sigue siendo la violación de derechos humanos más extendida, normalizada y tolerada en nuestras sociedades. Nació en memoria de las hermanas Mirabal, tres mujeres asesinadas por la dictadura de Trujillo en República Dominicana, y hoy interpela a democracias que, a pesar de los discursos, aún no garantizan una vida libre de violencias para la mitad de la población.

En Colombia y buena parte del mundo la vida de las mujeres sigue siendo campo de batalla. Mientras los gobiernos publican frases de cajón y las instituciones repiten protocolos que casi nunca funcionan, miles de mujeres continúan enfrentando violencias que se mutan, y se agravan.

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