Un grupo de cristalógrafos rusos analizaron una muestra de residuos obtenidos en la destruida sala subreactora de la 4.ª unidad de la central nuclear de Chernóbyl, y detectaron que bajo la influencia del medio ambiente, el material se descompone, liberando compuestos radiactivos de uranio.

Así, estas formaciones, denominadas ‘lava’, que parecen densas y resistentes, comenzaron a descomponerse incluso en condiciones de laboratorio, indicaron los científicos de la Universidad Estatal de San Petersburgo que participaron en el estudio, en un comunicado publicado este jueves.

«La formación de minerales secundarios en forma de incrustaciones está relacionada con la transición del uranio del grado de oxidación 4+ al 6+. En condiciones naturales, esto ocurre bajo la influencia de aguas subterrán

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