Hoy, en todo el país, se rinde homenaje a los ingenieros de sistemas, una profesión que rara vez aparece en los titulares, pero que sostiene silenciosamente la vida moderna. En un mundo donde cada minuto depende de una red, un servidor o una línea de código, estos profesionales se han convertido en los guardianes del progreso, los artesanos del futuro y los estrategas invisibles que mantienen de pie el entramado digital que conecta al planeta.

La fecha —celebrada el último viernes de noviembre— adquiere especial relevancia en una era marcada por la inteligencia artificial, el auge del big data y la expansión imparable de los servicios digitales. Los ingenieros de sistemas no solo construyen programas: diseñan estructuras complejas, resuelven crisis en tiempo récord y anticipan amenazas qu

See Full Page